viernes, 19 de junio de 2009

PATAFISICA





Se entiende por patafísica una contracción de la palabra epí ta metá ta physiká, "lo que está alrededor de lo que está más allá de la física". Alfred Jarry retoma una serie de postulados científicos que dan cuenta de la Patafísica como ciencia que regula las excepciones, proclamándola desde entonces como "ciencia de las soluciones imaginarias".No hay comparación entre lo particular y lo general, se excluye cualquier reminiscencia de una generalidad o universalidad. incluso la patafìsica no es objeto de teorización de sus contenidos ni de ningún otro aspecto, es la patafìsica la que "teoriza" sobre las particularidades. A partir de la obra y sus postulados patafísicos, y más aún después de la muerte del autor, un conglomerado de escritores surrealistas y vanguardistas se hacen cargo de retomar aquellos estudios y hacer trascender la ley de la excepcionalidad, creando colectivos artísticos que se encargaran de la patafísica. Es por esta razón que la creación de Colegios e Institutos se dedican mayormente a hacer uso de aquel legado artístico, transgresor y pilar del Absurdo que deja en la historia la obra de Alfred Jarry.



[editar] Colegio patafísico de París
El Colegio de Patafísica se crea el 11 de mayo de 1948 (22 Palotin del 76, según el calendario patafísico) en París, como irónica contraposición a las academias de arte y ciencias (Collége de France). Fue instaurado en conmemoración a los 50 años del Doctor Faustroll (Personaje principal de la novela "Gestas y opiniones del Doctor Faustroll, patafísico", de Alfred Jarry), por Lesu Maria Tlecl, en la librería de Adrienne Monnier.
Esta institución se encarga, principalmente, de perpetuar la ciencia creada por Alfred Jarry, y de maquinar eruditos estudios sobre ciencias inventadas e inútiles. De hecho, el Collége de Pataphysique se presentó, por principio, como una "Sociedad de Investigaciones Eruditas e Inútiles". Muchas veces estas ciencias, o investigaciones, no eran más que meros retruécanos rimbombantes y provocativos, sin ninguna función o profundidad más allá de su nombramiento (Algunos ejemplos: Liricopatología y Clínica de los retoriconosos, Cocodrilología, Pedología y Adelfismo, Cinematografía y Onirocrítica, Aliética e Ictibalística, Tonosofía Africana, Alcoholismo estético, Aniñamiento voluntario e involuntario, etc).
Estas ciencias imaginarias y otros contructos, tales como la exposición de los órdenes jerárquicos dentro del Colegio y otras obras, eran explicadas y distribuidas en series de revistas confidenciales, de tirada muy limitada, en las cuales dejaban enigmas, incongruencias, misterios y palabras altamente eruditas. Todo en consideración de un lector apropiado, que se atreva a captar los postulados del Colegio.
A finales de 1974 (debido a la muerte de muchos de sus miembros e investigadores) el Colegio Patafísico decide ocultarse, por un tiempo indeterminado. Este acontecimiento es recordado como "Periodo de Ocultación". Sin embargo, el legado y el paréntesis que deja en la historia esta decisión, motiva a muchos personajes, en diferentes lugares del mundo, a intentar recobrar la institución. Uno de los personajes más relevantes y fundamentales fue Fernando Arrabal, quien es, prácticamente un precursor del renacimiento de la era Patafísica. Finalmente, el 20 de abril del año 2000 (1 palotín 127, y San Cocodrilo, del calendario patafísico) se celebra la "Desocultación" del Colegio, el cual anunciaba una exposición de "Agujeros, Nadas y Espejismos", que nadie pudo encontrar. A la par con la "Desocultación" se elige por "Presidente Transitoriamente Perpetuo" a Lutembi, un cocodrilo que habita en las orillas del lago Victoria.






Comisiones y miembros históricos
El Colegio cuenta con organismos y cargos muy intrincados. Entre los miembros se otorgan títulos tales como sátrapa, proveedor, regente, vicecurador y enfiteuta, entre otros. El colegio cuenta, también, con una sistematización de sus jerarquías en extremo organizada. Está ordenado en base a un conjunto de Departamentos o Comisiones que a su vez tienen Subcomisiones que las respaldan. La totalidad de las Comisiones cuenta con 77 Subcomisiones, equitativamente dispuestas:
Subcomisión de las Soluciones Imaginarias (presidente Boris Vian)
Subcomisión de las Formas y de las Gracias (Marcel Duchamp)
Subcomisión de las Ciencias Inexactas (Janvier Mauvoisin)
Subcomisión de la Incompetencia realizadora (Lié Lutembi), del Grande extraordinario (Joan Miró)
Subcomisión de los Espíritus (François Caradec)
Subcomisión de Epifanías e itifanías (Raymond Queneau)
Subcomisión de las Anonfalias (Philippe Dumarçay)
Subcomisión de las Leyes que regulan las excepciones (Luis Shilton)
Subcomisión de las Pirámides y los poliedros (Marcel Poujois)
Subcomisión de los Infinitidecimales y de las Leptologías (Marcel Maigret)
Subcomisión de Metástasis, Diadosis y Rotaciones (Rafael de Luc)
Algunos miembros más actuales que integran el Colegio Patafísico de París son Umberto Eco, Jean Baudrillard, Enrico Baj, Dario Fo, Roland Topor, Luis Shilton y Fernando Arrabal, entre otros.



Otros que pertenecieron al Colegio Patafísico: Boris Vian (Ville d'Avray 10 de marzo de 1920 - 23 de junio de 1959). Músico, cantante, ingeniero, escritor (escribió también con el seudónimo de Vernon Sullivan), poeta, inventor






Se dice que la ’Patafísica (así, con un apóstrofe) fue inventada por el escritor Alfred Jarry quién la definió como la «Ciencia de las soluciones imaginarias que acuerda simbólicamente a los lineamientos las propiedades de los objetos descritos por su virtualidad». Como quién dijese la ciencia de las soluciones imaginarias para los problemas que no existen. Literalmente ‘Patafísica significa “lo que está cerca de lo que está después de la física”. “Después de la física” designa por cierto, tú ya lo habías entendido, la metafísica.
Alfred Jarry hace remontar el origen de esta ciencia a Ibicratos el geómetra y a Sofrotatos el armenio. Ibicratos (470-410 adC), que en realidad se llamaba Hipócrates (de Chios) pero no tenía nada que ver con Hipócrates (de Cos) el padre de la medicina, fue el primero en resumir los conocimientos de la geometría de su época, que retomaría un siglo más tarde Euclides. También se le atribuye el “razonamiento por el absurdo”, una de las bases de la lógica que permite demostrar la verdad de una proposición probando que su contrario es falso. Alfred Jarry responsabiliza a Ibicratos de la invención de la ‘Patafísica. En su obra “Gestos y opiniones del Doctor Faustroll”, Jarry expone los principios y fines de la ‘Patafísica y termina el libro con un cálculo de la superficie de Dios, aprovechando que se le suele representar con un triángulo. Los cálculos del Doctor Faustroll lo llevan a explicar que “Dios es el camino más corto de cero al infinito, en ambos sentidos” pero visto que Dios no tiene extensión y no es una línea, la conclusión será, siempre conforme a la fórmula del Doctor Faustroll, que “Dios es el punto tangente de cero y del infinito”. Un ‘Patafísico observa el mundo de un modo particular. Por ejemplo, en vez de enunciar la ley de la caída de los cuerpos hacia un centro el ‘Patafísico preferirá enunciar la ley de la ascensión del vacío hacia una periferia. Los ‘Patafísicos han creado colegios, publicaciones y organismos en diferentes países del mundo, e incluso un calendario ‘Patafísico en el que se destacan las “Vacuaciones” que son los días en los que no hay nada que festejar. Un autor yanqui, cuyo nombre parece un ejemplo ‘Patafísico (Pablo López), le agregó a la ciencia las llamadas Patáforas que crean una expresión que existe tan lejos de la metáfora como la metáfora misma del lenguaje no figurado (Closet ’Pataphysics, 1990 y Pataphors, Universidad de Hollins, 1994).







ALFRED JARRY Y EL COLLÉGE DE PATAPHYSIQUE 1
La ciencia de las soluciones imaginarias
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1.- Alfred Jarry precursor del Dadaísmo.
Alfred Jarry precursor del Dadaísmo, del Surrealismo y del Absurdo, recién llegado a París desde Laval, la ciudad que le viera nacer el 8 de septiembre 1873, se convirtió en un habitué de los cenáculos frecuentados por los poetas simbolistas.
Alumno de Henri Bergson en la Sorbona, el aún incipiente dramaturgo era ya un hombre extremadamente cultivado, cuyos versos y artículos eran ya colaboraciones habituales en la 'Revue Blanche’, llegando el mismo a ser el fundador de 'L’imagier'. Consigue el aplauso del gran París en 1896 con 'Ubu rey', comedia satírica en la que se entremezclan referencias a 'Macbeth' con los excesos de un monarca tan tirano con nobles y plebeyos como cobarde en la guerra.
Contra todo pronóstico, el éxito que conoce 'Ubu rey' en el París del final de la belle époque es tal que Jarry escribe una segunda parte con el título de 'Ubu encadenado' (1900). La gloria literaria corre a la par de la autodestrucción a la que el dramaturgo parece condenado irreme diablemente. Alternando realidad y ficción en sus delirios de borracho, escribe 'El amor absoluto' (1899), 'Mesalina' (1901) y la curiosa novela ‘El supermacho’, definida en su edición española como «una muestra de los juegos a los que la teoría y la práctica del amor pueden entregarse teniendo por rival a las máquinas, a la velocidad, a todas las fantasías de los avances científicos de comienzos del siglo XX». Para la crítica, tan singular obra vino a ser un curioso ejemplo de «futurismo grotesco».
El teatro del siglo XX comienza a avizorar sus nuevas posibilidades —anticipando a Beckett— en la noche del 10 de diciembre de 1896; con el estreno de Ubu rey Jarry no sólo renovó la escritura dramática, sino también los conceptos de la puesta en escena, pasando por el vestuario, el maquillaje, y —fundamen talmente— la actitud del actor.
Alfred Jarry, de quien André Bretón diría años más tarde que «aniquiló como principio la diferencia entre arte y vida», montaba en bicicleta y pescaba, era diestro en el uso de la espada y llevaba casi siempre dos pistolas descargadas con las que disparaba simbólicamente contra todo pseudo-artista o impostor intelectual que se cruzaba en su camino. Pese a todo, fue fulminado a quemarropa por sus propias pulsiones autodestructivas. Jarry muere alcoholizado en 1907, no llegando a ver la publicación de ‘Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico'. A raíz de su lectura, sus muchos admiradores querrán poner en marcha una ciencia llamada «patafísica», dedicada al estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones.
2.- El Collége de Pataphysique.
Alfred Jarry inventa así la Patafísica, «ciencia de las soluciones imaginarias que otorga simbólicamente a las delineaciones de los cuerpos las propiedades de los objetos descritas por su virtualidad», en su obra Gestos y opiniones del Dr. Faustroll, patafísico2.
A partir de esta obra fundacional el colegio de Patafísica se define como una «sociedad docta e inútil dedicada al estudio de las soluciones imaginarias».
La Patafísica sobrevivió a Jarry, creándose el 11 de mayo de 1948, como contrapunto irónico al prestigioso Collége de France, el Collége de Pataphysique. Este Collége ha contado con ilustres socios, entre los que se cuentan Raymond Queneau, Jacques Prevert, Max Ernst, Eugene Ionesco, Joan Miró, Boris Vian, Marcel Duchamp, Jean Dubuffet, René Clair, entre otros. Aquí Boris Vian, Jacques Prévert y su gata Labyronette acogieron las fiestas mayores del Colegio y más precisamente todas las que celebraban al Barón Mollet.
El Colegio de Patafísica decretó un periodo de ocultación, pero según parece el 20 de Abril del 2000 celebraron la Desocultación. Anunciaban una exposición de «Agujeros, Nadas y Espejismos» pero al parecer nadie la encontró.
3.- La Patafísica como ciencia de las soluciones imaginarias. La Patafísica es la ciencia que se añade a la Metafísica, bien sea en sí misma, bien sea fuera de sí misma, y se extiende más allá de esta, tan lejos como ésta se encuentra de la física. Un epifenómeno es lo que se añade a un fenómeno. Al ser con frecuencia el epifenómeno un accidente, la Patafísica será sobre todo la ciencia de lo particular, por más que se afirme que sólo hay una ciencia de lo general. La Patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias que atribuye simbólicamente a los lineamientos las propiedades de los objetos descritos por su virtualidad. La Patafísica estudia las leyes que rigen las excepciones y explica el universo complementario o, menos ambiciosamente, describe el universo que podemos ver y que tal vez debemos ver en lugar del tradicional. Las leyes del universo tradicional que creímos descubrir, al ser también correlaciones de excepción, aunque más frecuentes, en todo caso de hechos accidentales, que se reducen a excepciones poco excepcionales, no tienen siquiera el atractivo de la singularidad. La idea central de la Patafísica es la consideración de las leyes generales de la física como un conjunto de excepciones no excepcionales, y, en consecuencia, sin ningún interés. En suma, la regla es una excepción a la excepción. Este es el centro de la «dialéctica» patafísica. Y sólo la excepción es lo que hace avanzar a la ciencia. Para ello baste con recordar los principios de Fleming, de Pasteur o de cualquiera de esos ilustres científicos para constatar que todo verdadero descubrimiento acontece por azar. En este punto es imposible no notar las similitudes con lo que 30 años más tarde Popper3 enunciaría como el Principio de falsación o de refutabilidad.
4.- Deleuze: Jarry como antecedente de Heidegger.
Ahora bien, es Deleuze quien ubica a Jarry como un antecedente temprano y fundamental, un precursor desconocido, de Heidegger. La Patafísica (epi meta ta phusika), según señala Deleuze4, tiene precisa y explícitamente como objeto el gran giro, la superación de la metafísica, la vuelta atrás más allá o más acá, «la ciencia de lo que se sobreañade a la metafísica, sea en sí misma, sea fuera de ella, extendiéndose tanto más lejos de ésta como ésta de la física».5 Hasta el punto de que cabe considerar la obra de Heidegger como un desarrollo de la patafísica conforme a los principios de Sófrates el armenio, y de su primer discípulo, Alfred Jarry. Las grandes similitudes, memoriales o historiales, conciernen al ser del fenómeno, la técnica y el tratamiento de la lengua.
En primer lugar, la patafísica como superación de la metafísica es inseparable de una fenomenología, es decir de un nuevo significado y de una nueva comprensión del fenómeno. Se trata de una similitud alucinante entre ambos autores. El fenómeno ya no puede ser definido como una apariencia; pero tampoco se definirá, como en la fenomenología de Husserl, como una aparición. La aparición remite a una conciencia a la que se le aparece, y asimismo puede existir bajo una forma distinta de aquella que hace aparecer. El fenómeno por el contrario es lo que se muestra a sí mismo en sí mismo.6
El «siendo» puede incluso parecer una degradación del ser, y la vida, del pensamiento, pero, más aún, se dirá que «el siendo» corta el paso al ser, lo mata y lo destruye, o que la vida mata al pensamiento. La metafísica cabe toda ella en el retraimiento del ser o el olvido, porque confunde el ser con el siendo. La técnica como dominio efectivo del siendo es la heredera de la metafísica: la termina, la realiza. La acción y la vida han matado el pensamiento.
Diríase, en ambos autores, que la técnica es la sede de un combate en el que ya se pierde el ser en el olvido, en el retraimiento, o se produce lo contrario y se muestra y se devela. No basta en efecto con oponer el ser y su olvido, el ser y su retraimiento, puesto que lo que define la pérdida del ser es más bien el olvido del olvido, el retraimiento del retraimiento, mientras que el retraimiento y el olvido constituyen el modo en que se muestra o puede mostrarse. La esencia de la técnica no es técnica, y «encierra la posibilidad de que lo que salva surja en nuestro horizonte».
En Jarry, cabe precisar, esta apertura de lo posible también tiene necesidad de la ciencia tecnicizada. Y si Heidegger define la técnica por la ascensión de un «fondo» que borra el objeto en beneficio de una posibilidad de ser, Jarry por su cuenta considera la ciencia y la técnica como la revelación de unos trazados que corresponden a las potencialidades o virtualidades de un objeto: la bicicleta, por ejemplo, constituye precisamente un excelente modelo, en tanto que constituido por «vástagos rígidos articulados y volantes impulsados por un rápido movimiento de rotación»8. En este sentido la patafísica comporta ya una gran teoría de las máquinas, y supera las virtualidades del siendo hacia la posibilidad de ser.
La ciencia en efecto trata el tiempo como variable independiente: por eso las máquinas son esencialmente máquinas de explorar el tiempo, «tempo-móviles» más que locomóviles. La ciencia bajo ese carácter técnico hace primero posible un vuelco patafísico del tiempo.
Jarry tal vez recuerde a su profesor Bergson cuando recupera el tema de la Duración, a la que define primero por una inmovilidad en la sucesión temporal (conservación del pasado), luego como una exploración del futuro o una apertura del porvenir: «La Duración es la transformación de una sucesión en reversión, es decir: el devenir de una memoria.» Se trata de una profunda reconciliación de la Máquina y la Duración.9
En ese paso de la ciencia al arte, en esa reversión de la ciencia en arte, Heidegger recupera tal vez un problema familiar de finales del siglo XIX, idea que ya encontramos en Jarry, particularmente en su tesis sobre la anarquía: en el hacer-desaparecer, en la consideración estética del crimen, al modo como es propuesto por De Quincey10 a quien Jarry admira profundamente.
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NOTAS
[1] Escrito con ocasión del Simposio sobre Pataphysica celebrado en la Facultad de Bellas Artes de Madrid en octubre de 2004 (29 de haha de 8479) y publicado originalmente en Zona Moebius año 3 bajo el título «Alfred Jarry: patafísica, virtualidad y heterodoxia». Simposio que recogió la participación de la Sociedad de Neopataphysica de Madrid.






En España tenemos una sede : el Altisimo Instituto de la patafisica de la candelaria




Altisimo Instituto de la patafisica de la candelaria




Ubú Rey dejó dicho que la ‘Pataphysica era una Ciencia de la que se tenía necesidad. Faustroll la definió durante su navegación de París a París. Quien quiera reconocer a Alfred Jarry como inventor, descubridor, develador, está en su derecho. Más allá de la definición otorgada por Faustroll, la ‘Pataphysica no tiene ninguna necesidad de ser objeto de estudio, análisis ni, mucho menos, comprensión; al contrario, es ella la que estudia, analiza, comprende.Nada tenemos hoy que decir que no se haya dicho, si acaso nos ocuparemos de traducir.“En efecto, en el Libro II, capítulo VIII de Gestas y Opiniones del Doctor Faustroll Pataphysico, donde se encuentra exhaustivamente analizada (en la medida en la que es analizable) la noción de ‘Pataphysica, es de la expresión épi (meta tà phusicà) de donde Jarry deriva la palabra, aunque él aprovecha para “definir” la ‘pataphysica como aquello que va más allá de la metafísica, igual que ésta va más allá de la física: ciencia de lo particular, del epifenómeno, de las excepciones, ciencia del universo que puede verse y debe verse en lugar del universo tradicional, ciencia de las soluciones imaginarias, todas estas fórmulas que se han vuelto felizmente clásicas en el seno del Collège y que nosotros no vamos a desarrollar aquí (referimos a la inmortal obra) son pataphysicamente sugerentes, a condición naturalmente de que no se las tome en sentido restrictivo, como lo han hecho algunos aficionados al contrasentido, y que, siguiendo la indicación de Jarry, sepamos ver, bien claro, que todo sin excepción es excepción (la ausencia de excepción resultando excepción a la regla que es aquí la excepción), que todo es epifenómeno, incluso y sobre todo el fenómeno (v.g. el monstruo), que todo es singular, incluso los generales, en resumen que todo pone de manifiesto soluciones imaginarias. Jarry desarrolla por otra parte (en el capítulo IX) un ejemplo destinado a disipar el menor equívoco; es el que dan tantos pataphysicos necios (el mismo M. Hébert, imaginamos), para “probar” la relatividad del punto de vista humano: el agua vista por un hombre que no tuviera más que unas micras de altura; no se dan cuenta de que incluso esta descripción también está hecha por un espíritu humano y desde su punto de vista. Así pues ese caso de pura física elegido por Jarry, se sitúa sin embargo dentro de la más pura pataphysica, y la pataphysica no está limitada a lo que queda más allá del pensamiento llamado racional o raciocinante, sino que, como es evidente, engloba a éste en ese más allá”.SainmontCahiers du Collège de ‘Pataphysique n° 1 1 absolu XCVIIISi sobre la ‘Pataphysica hay tan poco que decir, no sucede lo mismo sobre la condición del Pataphysico ni sobre el Collège de ‘Pataphysique:“Hay, como enuncian nuestros Statuts, dos clases de Patafísicos: por un lado los que lo son sin quererlo ni saberlo, ni sobretodo querer saberlo: es, debe ser, será la inmensa masa de nuestros contemporáneos; por otro lado, los que se reconocen, se afirman, se reclaman Patafísicos y que rebosan ‘Patafísica. En ellos reside el verdadero Privilegio Patafísico, puesto que "la ‘Patafísica es la ciencia".Sa Magnificence le Dr I.L. Sandomir, Vice-Curateur-Fondateur du Collège de Pataphysique Harangue Inaugurale prononcée le 1º Décervelage de l'an 76 E.P.“Minoritarios por vocación, no tenemos la ambición de salvar almas, de “convertir”, de conquistar asentimientos. Pertenecemos a esa rara especie de hombres que no quieren salvar el Mundo, ni siquiera la ‘Pataphysica”.J.Mauvoisin, Provéditeur Géneral du Collège de ‘PataphysiqueCahiers du Collège nº 11, 25 merdre 80 E.P.“El Pataphysico, lo hemos dicho y repetido, no es “anti”, de las misma manera que el astrónomo no se rebela por la explosión de las supernovas ni el entomólogo tiene arrebatos de odio contra los escorpiones. Científico, observa e intenta comprender, lo que sería más bien una forma de simpatía. Jarry, descubriendo con objetividad la psicología y las costumbres del ómnibus, da una lección pataphysica de más alcance que aquella de los “anti” que se esfuerzan por “pensar” lo contrario de lo que piensa la mayoría. Pues su pretendido pensamiento, como el otro, del que tratan de desmarcarse, no es sino una opinión, lugar común que no merece ser realmente común. “El Pataphysico no piensa” ¡Sea! Cuando juega a pensar, no piensa en contra, sino en otra cosa; el TS Boris Vian no practicaba otro método: “pongo todo mi empeño en pensar en las cosas en las cuales pienso que los otros no pensarán”.Para el Pataphysico, ni cambio de sentido, ni sentido común, ni insensatez, ni sentido, sólo ciencia: la cinegética del ómnibus debe enseñar a ver ( algo que resulta mucho más difícil que pensar), a ver, no una mezquita en lugar de una fábrica, lo que no sería más que poesía (o melopea) sino algo bien diferente, una fábrica en lugar de una fábrica, a ver y a describir un universo suplementario a éste, lo que, por definición, es la ‘Pataphysica”. Lección en la festividad de Saint Omnibus, SátiroOrganographes, nº 25-26, 7 de mayo de 1985 vulgar“¿Creen ustedes que una empresa que no se toma en serio ni lo serio, ni la risa, ese serio vergonzoso, y que se niega a ser líricamente lírica, a servir nadie, a salvar al hombre o, lo que es todavía más curioso, al Mundo, puede tener alguna pretensión ecuménica? El Colegio no es una iglesia. No tiene que conquistar el mayor número posible de "almas".Sa Magnificence le Dr I.L. Sandomir, Vice-Curateur-Fondateur du Collège de Pataphysique: Harangue Inaugurale prononcée le 1º Décervelage de l'an 76 E.P.“¿A qué fin vendría desocultar el Collège para reducirlo a lo que siempre se ha negado a ser? Repitámoslo: el Collège no es un movimiento literario, artístico o ideológico, y todavía menos una cofradía de maniacos, de chiflados, de filósofos para bodas y banquetes, de teósofos pertrechados de griego y latín que se entre condecoran con títulos ridículos para protegerse mejor de la Majadería universal. Su Desocultación sólo puede significar una cosa: lo que reivindica públicamente, epifánicamente, su naturaleza de institución pataphysica:PATAPHYSICAMENTE INSTITUCIONAL, INSTITUCIONALMENTE PATAPHYSICO.“Igual que esos eremitas del siglo XV antes de la Era Pataphysica, de tal manera impregnados de su ascesis que eran capaces de vivir “en el desierto” en plena ciudad de Alejandría, el Pataphysico que sale de veinticinco años de Ocultación se enfrenta al mundo, consolidado por la prueba del tiempo, impregnado de Ciencia y blandiendo en alto su Candela Verde. A esta luz, considera el mundo en toda su viridiscencia, que es también su viride esencia. Y acomete la tarea de iluminar, según las palabras del Doctor Sandomir, “incluso y sobre todo a los que no son iluminables”.Senninger, Provéditeur-ProvecteurQuatrième Manifeste Désoccultation du Collège de ‘Pataphysique




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