domingo, 21 de junio de 2009

Los Autenticos Bonnie and clyde

Se hacen públicas fotos inéditas de la mítica pareja











Eran las 9.10 del 23 de mayo de 1934. Seis policías, emboscados detrás de unos árboles, esperaban ansiosos, las armas listas para disparar. Los seis habían llegado a un acuerdo: si Bonnie Parker y Clyde Barrow no aparecían en veinte minutos más, se irían de esa ruta solitaria, cercana a Gibsland, en el estado de Louisiana, en el sur de Estados Unidos. Hacía dos días que esperaban, tensos: iban a matar a una de las parejas más célebres de la delincuencia estadounidense.A las 9.15, el Ford V-8, conducido por Clyde, apareció por la ruta. Sus ojos marrones escudriñaban el camino, pero parecía confiado. La bella Bonnie masticaba un sándwich, recostada sobre el asiento del coche. Los policías empezaron a disparar a quemarropa. Cuando los dos cadáveres fueron examinados en Arcadia, 32 kilómetros al este de Gibsland, el informe del forense precisó que cada uno de los cuerpos había recibido más de 50 balazos. El Ford tenía 167 orificios.Uno de los policías que participaron en el asesinato, Ted Hinton, escribió un libro -Ambush, The Real Story of Bonnie and Clyde- en el que cuenta que fue él quien abrió la puerta del auto, y vio a la muchacha en medio de la sangre, pero aún olía a perfume y su peinado no se había arruinado. Sobre el piso del Ford estaban la pistola con la que Bonnie había alcanzado a disparar, un mapa de carreteras de Louisiana, y el sándwich a medio comer. En el auto se encontraron, también, muchas municiones, algunos elementos de camping, el saxo de Clyde, y quinientos dólares. Había, también, algunas patentes de autos falsificadas de Texas, Louisiana y Arkansas.Ese 23 de mayo de 1934 terminaba el corto raid delictivo de Bonnie y Clyde. El tenía 25 años; ella aún no había cumplido 24. Hinton -que conocía a Clyde desde chico- no oculta su fascinación por los dos jóvenes. Fue una de las grandes historias de amor del siglo, dice. Trata, además, de comprenderlos: La historia es imposible de contar sin tener en cuenta cómo era el Sur en los años treinta. Era una época diferente: Bonnie y Clyde no eran las únicas personas que rompían la ley y que deparaban nuestra atención. Fue una época de depresión económica y frustración que incrementó los delitos.Clyde Barrow nació el 24 de marzo de 1909, el cuarto de una familia de ocho hijos, en una granja de las afueras de Teleco, en el sudeste de Dallas. Bonnie Parker nació el primero de octubre de 1910, segunda de tres hijos; su padre era albañil. Familias analfabetas, que vivían a los saltos, y que sufrieron el perjuicio de una intensa depresión económica.En diciembre de 1926, Clyde fue acusado por primera vez de haber robado un auto. Pero recién cuatro años después, en marzo de 1930, fue condenado a cumplir 14 años de prisión, por hurtos menores y robo de autos. Escapó de la cárcel con la ayuda de Bonnie, que logró introducir armas en su celda; pero lo arrestaron poco tiempo después en Ohio.No pasó más de dos años en prisión, siempre visitado por Bonnie. Consiguió la libertad condicional en febrero de 1932.Clyde regresó a su casa en Dallas, y se reunió con Bonnie. Su intención era abandonar la delincuencia, y vivir del trabajo. Bonnie soñaba con ser cantante y poeta. Clyde viajó a Massachusetts para trabajar en la construcción. Pero sólo aguantó unas pocas semanas. Su suerte ya estaba echada. La de los dos, en realidad.El 23 de abril de 1932, Clyde y Raymond Hamilton (un hampón que no gozaba de la simpatía de Bonnie) asaltaron una estación de servicio y mataron a balazos al dueño, J. N. Bucher.En dos años violentos, con robos y asesinatos (mataron a varios policías), Bonnie, Clyde y su banda recorrieron el sur y el medioeste de Estados Unidos.Tal vez el 5 de agosto de 1932 sea una fecha clave en sus destinos: ese día se tirotearon con la policía en Oklahoma. El subcomisario E. C. Moore cayó muerto, y el comisario C. G. Maxwell fue herido de gravedad. Allí comenzó la cacería de la pareja y su banda. La policía tenía un solo objetivo: matarlos.Poco antes de su muerte, Bonnie escribió un largo poema que entregó a su madre en una calle del condado de East Dallas. Hablando en tercera persona, Bonnie se refiere a ella y a Clyde: No son tan despiadados como los muestran/ Tienen un temperamento rudo/ Odian a todos los guardianes de la ley/ a los soplones, a los buchones y a los desertores.Bonnie y Clyde se habían conocido en una cafetería de Dallas, donde ella trabajaba como mesera.Los tildan de asesinos a sangre fría/ Dicen que son desalmados y malvados/ Pero yo digo con orgullo, que conocí alguna vez a Clyde/ En la época en que era honesto, probo y limpio, escribe Bonnie en su poema. Un bello poema de amor.











































En un museo de la pequeña ciudad de Primm (Nevada), a unos 60 kilómetros al sur de Las Vegas, se encuentra el automóvil Ford en el que murieron Bonnie Parker y Clyde Barrow. La célebre pareja de asaltantes fue emboscada el 23 de mayo de 1934 por cinco policías que los acribillaron a tiros en una zona rural de Louisiana. El museo también exhibe la camisa del pistolero, llena de orificios. Bonnie, una ex camarera de 23 años, recibió 50 balazos; Clyde, de 25, tenía más de veinte impactos.
Durante dos años ambos recorren el suroeste de Estados Unidos atracando bancos, gasolinerías y restaurantes, y matan a doce personas, la mayoría policías. En aquella época de crisis económica -derivada del crack de Wall Street en octubre de 1929- Bonnie y Clyde son vistos como una pareja romántica, considerados héroes populares y convertidos en leyenda. En 1967, el director Arthur Penn adapta la historia en una película protagonizada por Faye Dunaway y Warren Beatty. Los asaltantes se transforman en un símbolo de rebeldía contra una sociedad que les negó oportunidades.
Cinco años antes de sus muertes, el poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht (1898-1956) estrena en Berlín la obra musical que lo consagra como autor: La ópera de los tres centavos. Se trata de una ácida crítica al sistema capitalista, cuyo título podría haber figurado en el epitafio de Bonnie & Clyde: en uno de los diálogos, un personaje afirma que “más grave que asaltar un banco es fundarlo”. Tiempo después, Brecht escribe en un ensayo: “En los países democráticos no se percibe la naturaleza violenta de la economía, mientras que en los países autoritarios lo que no se percibe es la naturaleza económica de la violencia”.


Desde que la mítica pareja fué asesinada su celebridad no ha dejado de crecer. Se han hecho peliculas, discos, se han escrito infinidad de libros y han surgido parejas criminales inspiradas en ellos.









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