lunes, 15 de junio de 2009

La muerte y el extraño funeral de Hunter S. Thompson

Se cumplen cuatro años de la desaparición de un mito.




La tarde del 20 de febrero del 2005, Anita Thompson está hablando con su esposo por teléfono. Ella se encuentra en el gimnasio y él está en su estudio, en su casa de “Owl Farm”, en Colorado. Él está enfrascado en la escritura de un artículo sobre los atentados del 11 de septiembre pero tiene pendiente la entrega de su columna semanal de ESPN y le pide a Anita que regrese pronto para trabajar en ello.En algún momento de la conversación, él le pide que espere. Ella se queda en la línea y de pronto escucha un sonido fuerte. Anita piensa que algo se ha caído, pero no logra identificar bien el sonido. Espera en la línea largo rato pero su esposo no vuelve al teléfono.Ese sonido fue el de un disparo. Hunter S. Thompson se había disparado en la boca con una pistola calibre 45. Su cuerpo estaba sentado frente a su máquina de escribir. En el rodillo había metida una hoja de papel y en su centro estaba escrita una única palabra: “Counselor” (consejero).En el momento del suicidio, se encontraban en su casa su hijo Juan, su nuera y su nieto. De hecho estaban en el cuarto junto al estudio. Cuando escucharon el ruido del disparo pensaron que se trataba de algún libro que había caído al suelo y continuaron en lo que estaban antes de asomarse a ver si había ocurrido algo.Horas después, cuando se reportó el incidente y llegó la policía, sus familiares afirmaron estar seguros de que el suicidio había sido algo planeado y no estaban demasiado sorprendidos. Thompson había tenido serios problemas de salud en los meses anteriores. Una cirugía en la espalda y otro procedimiento donde se le había implantado una cadera artificial lo habían dejado extenuado y sobre todo con fuertes dolores. Para rematar, se había quebrado una pierna en uno de sus últimos viajes a Hawaii. Todos estos problemas habían limitado su movilidad.
Uno de sus amigos más cercanos, el ilustrador británico Ralph Steadman, escribiría después en su libro The Joke’s over: “... él me había dicho 25 años antes que se sentiría realmente atrapado si no supiera que podía suicidarse en cualquier momento. No sé si eso es valiente o estúpido o qué, pero era inevitable (...) Él siempre había dicho que lo haría, pero eso no te prepara para la realidad del brutal acto. Como dije ya hace mucho, siempre supe que algún día tomaría ese camino, pero ayer no sabía que sería hoy”.
Cuatro días antes, Hunter S. Thompson había escrito una nota dirigida a su esposa Anita:
No más juegos. No más bombas. No más caminar. No más diversión. No más natación. 67. Eso es 17 años pasados los 50. 17 más de los que necesitaba o quería. Aburrido. Siempre estoy gruñón. Ninguna diversión –para nadie. 67. Te estás volviendo codicioso. Actúa según tu edad. Relájate –esto no dolerá.La nota fue escrita con marcador negro y llevaba como título “Football season is over” (“La temporada de juego ha terminado”). Al final de la misma había dibujado un corazón con una carita sonriente. La que fuera considerada como su nota de suicidio, fue publicada en su integridad días después por la revista Rolling Stone, la misma en que Thompson habría publicado muchos de sus mejores artículos y desde cuyas páginas se habría convertido en un escritor de culto por su estilo particular de redacción, y también por la franqueza con la cual expuso sus ideas y su estilo de vida.Hunter Stockton Thompson comenzó su carrera de periodista a finales de los años 50 con el fin de ganar dinero mientras intentaba escribir un par de novelas. Sus artículos eran convencionales, como se esperaba de cualquier reportero. De aquellos primeros años nacen sus primeras dos novelas, Prince Jellyfish y The Rum Diary. Esta época coincide con una estancia en Puerto Rico y viajes por algunos países de Sur América, entre ellos Brasil, donde estuvo trabajando para el Brazil Herald, único periódico en inglés de aquel país.A mediados de los 60 regresa a los Estados Unidos. Vive en California, Idaho y finalmente en San Francisco. Se sumerge en el mundo hippie y las drogas, vive una temporada con el grupo de motociclistas Hell’s Angels y se muda a Colorado donde se postula para ser sheriff. Perdió la elección, pero el suceso le sirvió de pretexto para comenzar sus exitosas colaboraciones con la revista Rolling Stone: un día se presentó a la redacción de la revista con un six-pack de cervezas en la mano y diciéndole al editor que, como candidato a sheriff, quería escribir un artículo al respecto. Pero lo que lo hizo más famoso fue otro asunto. Thompson tenía un cierre de edición que cumplir pero no tenía ideas ni tiempo para escribir el artículo que se le había pedido, un reportaje sobre el derby de Kentucky. Thompson arrancó las páginas de su cuaderno de apuntes y las envió tal cual a la revista Scanlan’s Monthly que las publicó así. La publicación fue un suceso. Cientos de lectores escribieron solicitando más material del mismo autor: había nacido el periodismo “Gonzo”.Thompson comenzó entonces a escribir involucrándose a sí mismo como personaje de las notas, detallando sus emociones, sus ideas y a veces mezclando ficción con hechos, todo con el objeto de alimentar el contexto del tema en cuestión. Parte de sus características era también la falta de edición, aunque esto naciera más bien por la imposibilidad de Thompson de presentar sus trabajos en las fechas de entrega acordadas, algo que exasperaba a los editores. El periodismo Gonzo rivalizó con “el nuevo periodismo” propuesto en los sesenta, en el que la utilización de técnicas literarias eran aplicada a reportajes y artículos, y cuyos autores más notables han sido Tom Wolfe, Truman Capote y Norman Mailer.Quizás la máxima representación del periodismo Gonzo fuera su libro Fear and Loathing in Las Vegas (Pánico y locura en Las Vegas). Este libro fue llevado al cine, con Johnny Depp interpretando a Raoul Duke, el alter ego de Thompson. Fue durante la filmación de la película que ambos se hicieron grandes amigos.El Coronel Depp, como lo llamaba Thompson, se deprimió mucho ante la muerte de su amigo. Pero una tarde reaccionó: “Fuck you Thompson”, dijo. “Quieres un entierro Gonzo, tendrás un entierro Gonzo”.Treinta años antes de su suicidio y junto con Ralph Steadman, Thompson había diseñado un cañón de 153 pies de altura que haría volar sus cenizas por los aires sobre su propiedad en Colorado. Se entusiasmó tanto con el proyecto que le dijo a su familia más de una vez que ése era su gran deseo, la manera en que quería ser despedido de este mundo. Johnny Depp se encargó de financiar y organizar este proyecto. El cañón, que costó algunos millones de dólares, tenía la forma de un puño cerrado apretando un botón de peyote, el símbolo del periodismo Gonzo que Thompson había ideado junto a otro de sus amigos, el artista Paul Pascarella.Así, la noche del 20 de agosto del mismo año de su suicidio, el cañón disparó sus cenizas sobre su propiedad de “Owl Farm” junto con fuegos artificiales azules, blancos, rojos y verdes. Luego del cañonazo se escuchó a gran volumen “Mr. Tambourine Man” de Bob Dylan, una de las canciones favoritas de Thompson. Y entre lágrimas y aplausos, se escuchó a los invitados gritar: “we love you Hunter”.




fuente: jacintario.

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