viernes, 19 de junio de 2009

El hombre sin memoria se va antes de que le echen




Esta es la historia de un peloteo. De un peloteo entre Gran Bretaña y Alemania por culpa de los hombres sin memoria. Muchos recordarán al famoso pianista forastero que apareció en una playa inglesa vestido de concierto, generando alboroto en los medios acerca de quién podía ser. El caso resultó finalmente ser un fraude ya que el hombre era en realidad de Bavaria y había simulado ser un autista (que no artista), por lo que fue mandado a su casa alemana.
Ahora es otro hombre sin memoria, el inglés “Karl”, el que toma el billete de vuelta de Alemania a Gran Bretaña. Fue encontrado hace dos años deambulando por la ciudad alemana de Mannheim, incapaz de recordar su nombre ni su procedencia. Vivió allí un año “sin identidad” hasta que la Interpol comparó huellas dactilares y pudo determinar que era escocés.
Desde entonces ha estado residiendo en un geriátrico alemán, pagado por el gobierno de su país, dedicándose a lo que mejor sabe, dibujar aviones y coches (a menudo escribe “Bentley” junto a sus dibujos).
Sin embargo este último mes no han pasado el talón de 1.200 euros de su jubilación y es esta falta de fondos la razón por la que “Karl” debía volver a su patria, ya que la ley alemana no prevé que un ciudadano de la UE viva en este país si es el contribuyente alemán quien debe mantenerlo.
El pasado martes debían embarcarlo en una avión rumbo a Escocia, pero el lunes, tras salir a hacer la compra de su residencia de Heiligkreuzsteinach (cerca de Heidelberg) nunca regresó.
Las preguntas me asaltan: ¿Se olía “Karl” su fatal destino y huyó en uno de los coches que siempre dibujaba? ¿Cómo dejan a un hombre sin memoria ir a hacer la compra? Y lo más importante ¿A quién se le ocurre meter a un amnésico en una residencia en Heiligkreuzsteinach, una localidad que no puede recordar ni un superdotado en caso de perderse?
Allá donde te encuentres, Karl, nosotros sí te recordaremos.





















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