miércoles, 1 de julio de 2009

El prisionero:

Mítica serie antecedente de "twin peaks" o "perdidos"



Se llamaba John Drake, agente de la NATO. El más valiente y popular espía de la Inglaterra de los años 60, de la pequeña pantalla, por supuesto. En una época en que estaban en boga las novelas y los seriales de espionaje, y un poco antes de que James Bond saltara a la pantalla grande, surgió “Danger Man”, serie creada por Ralph Smart. Drake era un agente de la NATO (OTAN, por aquello de hacer un personaje mas internacional que de costumbre), y la idea de los guionistas era hacer un personaje al estilo del agente secreto al uso: Gran tirador, amante de las mujeres (cuantas mas mejor) y muy glamouroso. Pero se toparon con un hueso duro de roer: Su protagonista, Patrick McGoohan.
Patrick McGoohan había alcanzado cierta relevancia en la TV británica sobre todo debido a sus papeles en “The Greatest Man in the World” (1958), “Brand” o “This Day of Fear”. Fue trabajando en estas obras donde conoció a Orson Welles, que según se dice influiría bastante en sus posteriores trabajos. En 1951 se había casado con la actriz Joan Drummond, con la que tuvo tres hijas, y tenía un peculiar modo de vida y unas convicciones morales bastante alejadas de lo que suele ser en una superestrella, que le obligaron a rechazar las ofertas que tenía de interpretar a James Bond (según el actor Alexis Kanner, “llegaron a ofrecerle Inglaterra entera, una buena parte del Sur de Francia y la isla de Jersey si el interpretaba a Bond”) o a Simon Templar “El Santo”. Aceptó ser el protagonista se esta serie, (convirtiéndose con el tiempo en uno de los actores de televisión mejores pagados de la época) teniendo las ideas muy claras al respecto de como debía ser Drake: “Quería que fuera el molde los clásicos western; Tenía que ser buena persona, con ideales concretos y con dignidad por la vida humana”. El puritanismo de McGoohan cambió el concepto de personaje: Nada de irse a la cama con la villana de turno, nada de usar armas, en todo caso los puños, como caballeros, y nada de super-poderes especiales: Drake tendría que utilizar su habilidad e inteligencia para salir airoso de las situaciones en las que se encontraba, semana tras semana. La serie, que conoció dos etapas diferentes (una de episodios de media hora y una segunda etapa con episodios de una hora), fue un éxito, en sus emisiones, intermitentes, entre 1960 y 1967.
Algo cautivó del lugar donde se rodó el episodio piloto de “Danger Man” (“A view from the Villa) a McGoohan, que retuvo en su memoria el sitio de rodaje: Hotel Portmeirion, en Gales del norte. Cuando, en 1967, McGoohan abandonó “Danger Man” (o “Secret Agent”, como era conocida en su versión estadounidense), el productor Lew Grade le dio carta blanca para poder realizar la serie que el quisiera. Creó la productora Eveyman Films, junto al productor David Tomblin y el guionista George Markstein (1), y basándose en ese pueblecito en el que años antes había trabajado, desarrolló un libreto de 40 páginas sobre un misterioso lugar llamado “La Villa”(2).
“Es un lugar en el que se trata de destruir la individualidad por todos los medios posibles; tratando de quebrar el espíritu del protagonista, de manera que él acepte que es el Número 6 y que vivirá feliz como Número 6 por siempre. Y este es al único rebelde que no pueden quebrar.” (McGoohan)
Los créditos iniciales de la serie nos presentan a un agente secreto presentando su renuncia, enervado, ante un superior. El Agente se marcha a su casa (conduciendo un Lotus Seven Series II, KAR 120C, toda una marca registrada de la serie), y, mientras prepara sus maletas, es secuestrado y llevado hasta este misterioso pueblecito. Allí es retenido, se le otorga el número 6 y por todos los medios, el regente de la localidad, simplemente conocido como número 2 (a las órdenes de un invisible personaje, número 1, cuya identidad no se revela hasta el final) intenta sonsacarle los motivos de su renuncia. Por su parte, número 6 iniciará una carrera en pos de la libertad. Para evitar fugas en el aparentemente idílico lugar, La Villa cuento con Rover, un globo metereológico (sí, un globo) que siempre viene acompañado de un monstruoso sonido y que “se traga” literalmente a todo aquel que intente huir. Sin duda, se trata de todo un golpe de efecto de “suspensión de realidad”, pero llega a haber momento emocionantes cada vez que el globo aparece (en parte debido a los efectos de sonido). Y eso que en un principio Rover debió haber sido un robot, al estilo de Robbie el Robot de “El Planeta Prohibido”, pero su mal funcionamiento poco antes de empezar a rodar, y la visión casual de un globo meteorológico que pasaba por allí en el momento de la filmación del primero episodio (“The Arrival”) por parte de McGoohan le encendió la bombilla en la cabeza. Hoy en día, Rover quizá sea el “no-personaje” de la TV más famoso de la televisión.(3)
Todos los habitantes de la Villa tienen un modo similar de vestir, tienen como alcalde al Número 2, leen el mismo periódico (el Tally Ho), y son vigilados constantemente con cámaras, micrófonos y todo tipo de artilugios. Entre sus habitantes se encuentran otros agentes, de nacionalidades diversas, que también han sido recluidos para descubrir la información que guardan, y colaboradores de Número 2, infiltrados dentro de la localidad. Y todos se saludan del mismo modo: “Nos vemos”.(4)
La idea inicial de McGoohan era filmar únicamente 7 episodios, pero el productor, Lew Grade, que tenía la intención de exportar la serie a EEUU, prefirió que desarrollara dos temporadas de 13 episodios. Sin embargo, la fuerte personalidad de McGoohan y la falta de entendimiento con sus colaboradores provocó deserciones, como la del actor anteriormente mencionado Leo McKern (aunque regresaría en los dos episodios finales), o la del editor de guiones y co-impulsor del proyecto George Markstein, y el extravagante rumbo que tomó enseguida la serie (una fuerte crítica del individuo contra el establishment, fuertemente cargada de simbología) hizo que Grade desistiera, creyendo que la serie no funcionaría entre el público norteamericano, decidiendo que una vez finalizados los primeros 13 episodios solo se filmaran 4 más, hasta alcanzar los 17.
Patrick McGoohan siguió llevando su rol de Número 6 hasta extremos insospechados. Durante la filmación del episodio “Living in Harmony”, correspondiente ya a la última tanda de 4 acordados con Grade, el 20 de Septiembre de 1967, el guionista y director accedió a dar una rueda de prensa. McGoohan apareció enjaulado, vestido con un traje Kosho (con el que practicaba un extraño tipo de arte marcial en el episodio “It’s your Funeral”, en la que intervenían bastones y camas elásticas), mientras que Angelo Muscat, que interpretaba al misterioso y eternamente silencioso Mayordomo de La Villa, llevaba su papel también fuera de la pantalla haciendo de Mayordomo para atender a la prensa. Estos pudieron ver en pantalla grande la emisión de los dos primeros episodios, “The Arrival” y “Chimes of the Big Beng”, filmados en color (5). Mas que McGoohan fue el propio Número 6 quién respondió a las preguntas de la prensa, en tono esquivo, planteando mas preguntas que dando respuestas. No dio rienda suelta ni al significado de Rover, ni a la experimentación médica que se desarrolla en la serie, ni a la falta de continuidad ni lógica interna por parte de los Números 2.
“Déjeme hacerle dos preguntas”. Respondió McGoohan, preguntado por la falta de coherencia en la serie,. “Tu vives en este mundo? Debe responder sí a esto.¿Lo encuentras siempre lógico? No? Esta es tu respuesta a la pregunta”.
El problema básico que tuvo “El Prisionero” durante su emisión inicial fue que la gran mayoría de la audiencia en principio pensaron que iban a encontrarse con una especie de secuela de “El Prisionero” (no se nos dice nunca el nombre del Número 6... ¿era en realidad John Drake?), y se encontraron semana tras semana a un personaje que se enfrentaba a la manipulación mental, subliminal, política o espiritual de las fuerzas que le gobernaban. Se generó un culto en torno a ella, muy minoritario en sus inicios, que acabó desarrollando sociedades, como “Six of One”, cuyo presidente honorífico es el propio McGoohan (bastante irónico, por cierto, que una sociedad rinda culto a una serie precisamente como ésta), homenajes, por parte de grupos musicales como Iron Maiden o The Clash, y sigue siendo una fuente fiable de rentabilidad en sus ediciones en video y DVD, o en cualquier tipo de merchandising que salga sobre ella. (Gran macabra broma final, el individuo que se mantiene íntegro y lucha contra las normas establecidas por la sociedad, termina convertido en figura de comercio).
Los cuatro episodios finales suceden un poco mas al margen de los 13 primeros, sabiendo ya que iban a ser los definitivamente últimos (algo que no molestó McGoohan, que solo quería hacer siete, en contra del formato habitual de 13 de casi todas las series). “Living in Harmony” se rodó únicamente porque McGoohan quería hacer un western, y en Inglaterra no se hacían, así que se permitió el capricho, trasladando la Villa a un mundo imaginario del Oeste americano. “”The Girl who was Death” está explicado como si Número 6 contara un cuento para niños y recordara sus vivencias como agente secreto, puesto que en realidad es un guión no rodado de “Secret Agent”, y está bastante lejano del espíritu original de la serie (6), aunque la frase final de Número 6 parece dirigida a todos aquello que querían que hiciera historias mas “convencionales”. El binomio final, “Once Upon a Time” y “Fallout”, se rodaron casi con un año de diferencia, y narra la lucha entre Leo McKern, de nuevo retomando su papel de Número 2, y Número 6, en el “Grado Absoluto”, en el que solo uno puede salir vencedor, y en el que Número 2 debe intervenir en todas las etapas de la vida de 6, infancia, adolescencia, madurez, para finalmente ganárselo y descubrir los motivos de su renuncia. “Fallout” es la hora más crípitica de TV que se haya filmado, y dio con las respuestas que los espectadores estaban esperando... aunque no de la manera que ellos esperaban. Número 6 tras derrotar a Número 2 por fin podrá conocer a Número 1, será tentado ante la posiblidad de quedarse y gobernar La Villa, y se le mostrarán diferentes tipos de rebelión del ser humano. Todo ello aderezado con personajes que vuelven a la vida, máscaras de simio, cancioncillas, quejas, estupor, música de los Beatles...
Para redondear esta tanda final, McGoohan contrató como actor invitado a Alexis Kanner, el cual había sido muy popular en Inglaterra por esas fechas debido a su papel en la serie de TV “Softly, Softly” , y que abandonó debido a los celos que despertaba entre sus compañeros de reparto (su última aparición tuvo unos índices de audiencia gigantescos y llegó a ser discutida en la Casa de los Comunes en el Parlamento Inglés). McGoohan dio total libertad a Kanner para crear su propio modo de actuación y vestuario, y llegó a pensar una secuela con nº48 (símbolo de la rebelión juvenil que interpreta Kanner en la hora final del programa), en la cual, en compañía del eterno Mayordomo, sería perseguido por aquellos que le habían retenido, aunque la abrupta situación final de la serie dejó el proyecto en nada.

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