sábado, 30 de mayo de 2009

turismo alternativo:

El parque de bomarzo










El jardin de los monstruos



















En el siglo XVI, el noble Vicino Orsini mandó crear en Bomarzo, una antigua localidad de origen etrusco, un parque singular que la tradición popular ha bautizado como Parque de los Monstruos. Este lugar, dominado por un profundo simbolismo, se halla en la provincia de Viterbo (Italia) y está constituido por un conjunto de estatuas y de construcciones extrañas, con una disposición particular dentro de un entorno natural.Hay esculturas de tradición mitológica junto a otras cuyo significado esotérico es claro, aun cuando no sabemos con precisión lo que el noble Orsini deseaba transmitir a la posteridad.Un ejemplo emblemático lo representa la casa colgante, que no se caracteriza por esta posición extravagante, que podría deberse al relieve, sino por la voluntad del arquitecto. Sin duda alguna, la intención fue ofrecer al visitante una profunda alteración de la realidad, con el propósito de hacerle reflexionar sobre los puntos de referencia a los que los hombres confiamos nuestro enfoque del entorno que nos rodea. Probablemente Orsini quiso introducir en el espíritu de los visitantes esta sensación de extrañeza típica del impacto con la cultura esotérica, obligando a observar el mundo desde un punto de vista original, transgrediendo las normas y destruyendo los lugares comunes.Y, de hecho, lo consiguió al proponer una sucesión de figuras alegóricas, de animales llenos de misterio, al menos para la época, como la tortuga y el elefante. Estos dos animales están coronados por estructuras verticales: el primero, por una columna sobre la que se halla la Victoria alada, y el segundo, por una torre.Tampoco faltan figuras como Cerbero, un dragón que devora a otras criaturas, y los leones furiosos, que, aunque han sufrido los azotes del tiempo, después de cuatrocientos cincuenta años siguen despertando mucha inquietud.Según muchos especialistas en hermetismo, el parque de Bomarzo podría representar una especie de recorrido alquímico. Por tanto, podríamos aventurar la hipótesis de que Vicino Orsini quiso transferir, con esta amalgama de arte y naturaleza, una especie de tratado que toma como fundamento primero el lenguaje de la alquimia, arte dedicado a la transformación del ser humano y al intento insaciable de anteponer imágenes que derivan de la visión y del sueño, alimentando sus miedos y sus creencias. El resultado está ahí, ante los ojos de todos, pero expuesto de manera que sólo es accesible para aquellos que desean conocer realmente, dejándose llevar por los laberintos de la especulación filosófica.Cada figura propone una referencia literaria: de Dante a Pulci y de Ariosto a Taso. Así pues, el papel de este misterioso parque, que subraya el entorno alegórico del jardín, es obligar al visitante a reflexionar y evaluar continuamente el espacio en el que vive, para conseguir, al fin, una simbiosis entre él mismo y la naturaleza, entre la criatura evolucionada y el entorno, en sus representaciones y alegorías.


























































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