viernes, 22 de mayo de 2009

justo gallego

El arquitecto autodidacta

Justo Gallego Martínez (nacido en 1925) es un ex monje español que ha estado construyendo su propia catedral en el pueblo de Mejorada del Campo (Madrid, España).

Catedral de Justo Gallego Martínez, en Mejorada del Campo (2005)
Ingresó muy joven en el monasterio soriano de Santa María de Huerta para abandonarlo sin llegar a hacer los votos, cuando contrajo tuberculosis en 1961.
Justo comenzó a construir su catedral en unos terrenos que había heredado de sus padres, sin el respaldo de la Iglesia Católica y sin los pertinentes permisos de edificación. Justo dice que su catedral se la dedica a «Nuestra Señora del Pilar, Madre de Dios». Su cúpula tiene 40 metros de alto. Lo ha hecho casi todo solo, con algo de ayuda de sus seis sobrinos o de algún eventual voluntario. En ocasiones ha contratado los servicios de un especialista con su propio dinero. Financia su trabajo alquilando o vendiendo terrenos heredados y con donaciones que recibe de cuando en cuando.
No existen planos ni proyecto de la obra, ya que Don Justo dice tenerlo "todo en su cabeza". Tampoco tiene conocimientos especializados en albañilería ni arquitectura y tuvo incluso que abandonar sus estudios primarios debido a la guerra civil española. Según cuenta el propio Justo a los visitantes que se acercan a contemplar su obra, obtuvo los conocimientos necesarios a través de libros sobre catedrales y castillos. La mayor parte de los materiales de construcción que utiliza son reciclados. Usa tanto objetos de la vida diaria como materiales desechados por las constructoras y por una fábrica de ladrillos cercana. Para hacer las columnas utilizó, como moldes, bidones de gasolina viejos y una rueda de bicicleta hace las veces de polea.
Su obra le llevó a protagonizar en 2005 un anuncio publicitario de televisión para un refresco. Cobró 30.000 euros por ceder la catedral para tres días de rodaje y por participar en él.
Actualmente, Gallego vive con su hermana cerca de su catedral.
Su lema es "servir primero a Dios, luego al prójimo y por último a mí mismo" y por eso comenzó una catedral sin más conocimientos que los leídos en libros antiguos, muchos de ellos en latín.
Gallego aseguró que cerca de 2.000 personas acuden cada verano a visitar la catedral, y son muchos los estudiantes, sobre todo extranjeros, que le ayudan en esta época.













































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