sábado, 1 de agosto de 2009

Grandes trucos de magia de la historia

el número de loteria, el mentalista y el enano




Antena 3 sospecha que el mentalista simuló acertar el Gordo valiéndose de un 'enano' escondido bajo la urna.

Quiso ser un gigante de la magia, un coloso de la adivinación.Ahora, cuando todo apunta a un fraude chusco, a una farsa casi Antena 3 sospecha que el mentalista no sólo no adivinó el Gordo de Navidad, sino que además engañó «de forma chabacana» a la audiencia de su programa A plena luz. Y a los telespectadores que, minutos después de que el adivino acertase el número premiado de la Lotería, llamaban a la cadena implorando hablar con él «para que curase a sus hijos de enfermedades varias».
Una historia con olor a historieta de Mortadelo y Filemón en la que intervienen una representante -la esposa de Blake- quisquillosa, una peana hueca de aproximadamente 50 centímetros de ancho por un metro de alto y un «enano» que, desde el pedestal bajo la urna que custodiaba el número predicho, habría escrito la cifra en un intervalo de dos minutos. Los que transcurrieron desde que las niñas de San Ildefonso la cantaron hasta que Mar Saura exclamó: «¡8.103!».
Las sospechas comienzan el lunes 16 de diciembre. El órdago era a la grande y Blake lo había anunciado a bombo y platillo: adivinaría el Gordo o se iría «del país». Para ello, depositaría un libro con el número escrito en una urna custodiada, en el centro comercial madrileño de La Vaguada, por varios vigilantes de la empresa Securitas.
Algo raro
Pero, en los ensayos, pasó algo raro: «Blake tenía que meter el libro en una caja opaca de madera, y ésta a su vez en una urna de cristal. De pronto, con medio centenar de personas delante, a Blake se le abre una tapa en la parte inferior de la caja.La gente se hace la tonta, él lo cierra rápidamente y como si no hubiera pasado nada».
Palabras como «fraude» y «engaño», además de bromas sobre el tema, comienzan a circular por los pasillos de Antena 3: «Estaba claro que tenía que haber truco, pero ¡tan cutre!». Blake, además, había pedido que la peana fuera fabricada especialmente para la ocasión: hueca y con unas dimensiones determinadas. La jugada estaba clara: «La urna y el pedestal estaban comunicados por un doble fondo, y en este último iba escondida una persona, probablemente un enano, que cogió el libro y escribió la cifra justo después de que saliera el Gordo».
El resto se vio por televisión: Blake abriendo el libro, emocionado por haber acertado el número, disfrutando de la consiguiente cuota de pantalla y publicidad. Y lo que no se vio, las llamadas de la gente pidiendo que Blake les arreglase la vida.
Las pretensiones de la representante de Blake, muy precisas en lo que respecta al tratamiento de la peana, respaldan la versión de estas fuentes. Para empezar, el pedestal debía ser transportado, en un furgón blindado de Securitas, de una forma muy particular: «Las cuatro personas que tenían que subirlo al vehículo no podían ser las mismas que luego lo bajasen. ¿Por qué? Pues para que no se diesen cuenta de que pesaba más que antes», informan estas fuentes, «para que no cantase que iba alguien dentro de la peana».
Además, Blake y su esposa se negaron a que una cámara siguiese el trayecto desde La Vaguada -donde la urna y su pedestal fueron vigilados días y noche por dos cámaras web y varios vigilantes de Securitas- a Antena 3 en el interior del furgón blindado, como en un principio se quiso hacer en aras de la transparencia de todo el proceso. ¿Y eso? «Es evidente que el enano no pudo estar seis días [entre el 16 y 22 de diciembre] ahí metido. Lo metieron en el furgón, en el único intervalo en que la urna y su base se perdieron de vista».
'¡Ahí cabe una persona!'
Luego llega el programa, y algunas situaciones kafkianas: «Hasta el público en el estudio se sorprendía del tamaño de la peana.Se daban unos a otros con el codo y se decían: '¡Pero si ahí cabe una persona!'». Incluso cuenta el presentador Antonio Hidalgo que alguien habría dicho, medio en broma medio en serio, después de salir el Gordo: «Sacad al enano de ahí, por Dios, que se va a ahogar, que no hay aire».
Nadie ha confirmado haber visto -punto débil de toda la versión antedicha- a la persona en cuestión, al hombre que escribiría en el libro el número premiado. «Pero es que ya sería la leche si encima hay ensayos con el enano allí, a la vista de todos», cuentan.
Fuentes de Securitas, la empresa que custodió la urna en el furgón donde se habría introducido el supuesto enano, negaron ayer cualquier participación en la presunta farsa: «No sabemos nada».
Un sainete que, sobre todo por las formas, ha sido destapado por fuentes de la cadena Antena 3: «En televisión, todo el mundo sabe que jugamos con la mentira, con hacer creer a la gente lo que no es», seguían ayer estas fuentes, «pero ha sido lo cutre del truco lo que nos ha llevado a contarlo todo. Es un fraude y hay que contarlo para que todo el mundo lo sepa».
«Aquí el público acepta tácitamente el engaño, ¿o no?»
«¡Cinco años! ¡Cinco años de investigación, de trabajo y de desvelos me ha llevado lograrlo! ¡Cerrando puerta tras puerta! ¡Limando todos los pormenores!», contestaba ayer eufórico Anthony Blake a quien le preguntase cómo demonios había adivinado el último Gordo de Lotería. El mago asturiano se pasó todo el día de entrevista en entrevista, exprimiendo su triunfo del pasado domingo. A última hora de la tarde atendía a este periódico. «¿Truco? Yo no he visto truco por ningún lado», contestaba en un principio a una hipotética artimaña. «Aquí no hay ningún tipo de engaño porque yo no pretendo engañar... Más allá de lo justo». Aún así, todavía sin conocer la versión de las fuentes de Antena 3 arriba reseñadas, ya reconocía que «aquí vosotros [por el público] aceptáis tácitamente que yo os voy a engañar, ¿o no?». Explicaba Blake después, en pleno ejercicio ontológico: «Yo no vivo de lo que yo hago, ¡vivo de lo que el público ve! Los métodos que utilice no tienen nada que ver». Y aludía después a la licencia: «Es una provocación de artista, tío, mantener unos días la atención de toda España».
Después se le informaba de lo que en Antena 3 se comentaba, Blake se sorprendía -«¡Pues sí que han hablado!»- pero ni negaba ni confirmaba: «¡Conque la teoría del enano! Está claro que vuestro trabajo es el de investigar, y puede no ser mala teoría». ¿Por qué no garantizó un notario todo el proceso?, se le inquirió.«Había un conflicto de competencias: La Vaguada pertenece a Madrid, y los estudios de Antena 3 a San Sebastián de los Reyes. No quise utilizar dos notarios porque habría parecido que me lo sacaba de la manga». ¿Por qué no fue una cámara dentro del furgón? «Securitas nos lo impidió. Nos dijeron que no se podían desvelar sus sistemas de seguridad, que son secretos». ¿Recuerda Blake que se abriera la caja de madera en los ensayos? «Sí, sucedió. Es que se golpeó momentos antes y hubo que volver a ajustarla. Bueno, es un motivo para pensar, por qué no» Pero nada de desmentidos: «No tengo nada más que decir. Me parece una buena elucubración, esto quiere decir que ha interesado. Pero yo siempre he dicho que mi trabajo no es paranormal en absoluto. Yo sólo provoco reacciones en la gente. Y ya está».

fuente: el mundo.es

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