sábado, 31 de octubre de 2009

poemas de Catulo

Aquí van cuatro hermosos poemas de este clásico clásico autor





XVI

Os daré por el culo y por la boca,
mamón de Aurelio y Furio maricón,
que decís que no tengo yo vergüenza
porque algo afeminados son mis versos.
Sabed que ha de ser íntegro el poeta
en su vida, más no en su poesía,
pues esta, al cabo, tiene ingenio y gracia
por ser afeminada y descarada.
y capaz de poner algo calientes
no digo a niños sino a peludos
que no pueden mover sus duros lomos.
Vosotros me leisteis tantos miles
de besos ¿poco hombre me creéis?
Os daré por el culo y por la boca.


XXV

¡Eh! Talo, marica, más suave que la piel de conejo,
o más que el plumón de una oca, o que un tierno lóbulo,
o el lánguido pene de un viejo, o telas de araña,
y, Talo, también más ladrón que un ciclón turbulento,
si del guardarropas vostezos te muestra la luna,
devuélveme el manto y también los pañuelos de Sébastis,
y aquellos bordados de Tinia que tú me robaste
y exhibes, idiota, como unos recuerdos de abuelo.
Despégatelos de tus uñas y mándamelos,
si no en tus costillas de lana y tus manos blandengues
hará garabatos infames mi ardiente flagelo.
Te vas a agitar como nunca igual que un barquito
que el viento furioso sorprende en medio del mar.


XXXII

Te lo ruego, dulce Ipsitilia mía,
encantos y delicias de mi vida,
invítame a tu casa por la siesta
y hazme este otro favor, si es que me invitas:
que nadie eche el cerrojo de la puerta
y ten tú la bondad de no salir.
Mejor quédate en casa preparada
para echar nueve polvos sin parar.
Aunque invítame ya, si vas a hacerlo,
que acabo de comer y, panza arriba,
atravieso la túnica y el manto.


XXXIII

Oh el más hábil chorizo de los baños,
Vibenio padre y tú, putón del hijo,
(pues si es sucia del padre la derecha,
más voraz es aún del hijo el culo)
¿por qué a una mala costa o al exilio
no os largáis, si del padre las rapiñas
famosas son y tus peludas nalgas
ni vender puedes, hijo, por un duro?

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