jueves, 1 de octubre de 2009

पेलिकुलास कुए हाय कुए वर अन्तेस दे मोरिर

Peliculas que hay que ver antes de morir

Orfeo (1949)
Jean Cocteau














Director: Jean Cocteau

Guiòn: Jean Cocteau

Gènero: Drama / Fantàstico

Argumento: Orfeo es un poeta obsesionado con la Muerte (la Princesa) de la cual se enamora. Un día los esbirros de la Muerte matan a Eurídice, la esposa de Orfeo, y éste decide seguirla hasta el Inframundo para rescatarla.

Reparto: Jean Marais, Maria Casarès, François Périer, Marie Déa, Edouard Dermithe, Juliette Gréco, Henri Crémieux, Roger Blin

Duraciòn: 112 minutos

Importancia: El francés Jean Cocteau (1889-1963) es quizás el exponente más polifacético de la historia del arte de la primera mitad del siglo XX, cuya trayectoria no sólo está jalonada por su cultivo de diferentes formas expresivas, sino también por la incorporación sucesiva o simultánea de elementos de las vanguardias de la época y la defensa del arte no figurativo. El francés se situó como una importante figura en el panorama literario con La lámpara de Aladino (1909), su primer libro de poemas, y describió catorce años más tarde en Opio sus experiencias con esta droga, que le obligaron a pasar un período de recuperación en un hospital. Tras reunir su obra en verso en Poemas 1913-1923 (1924), donde aúna la fantasía inspirada por la pintura cubista con la métrica de la poesía del siglo XVI, el dramaturgo Cocteau escribió varias puestas al día de los mitos clásicos (Orfeo, 1927; Antígona, 1928; La máquina infernal, 1934 o Baco, 1952) y abordó temas trágicos de la vida contemporánea (Los padres terribles, 1938), en tanto que en su faceta como novelista entregaba Los muchachos terribles (1929). Escritor de obras para ballet y creador de pinturas murales y lienzos de caballete, ha sido reconocido en el ámbito de la plástica principalmente por sus dibujos austeros e imaginativos. Representante del surrealismo en el cine francés, desarrolló su carrera como director al margen de la industria fílmica, tanto por sus esquemas de producción como por sus búsquedas experimentales: La bella y la bestia (1946); Orfeo (1949) y El testamento de Orfeo (1960) despuntan en una filmografía donde la fantasía, imágenes de gran sugestión onírica, recuperaciones de la mitología griega y atmósferas decadentes confluyen en un personalísimo universo cinematográfico. El se asumió ante todo como un poeta y por ello insistió en que al margen de las formas empleadas, la totalidad de su obra era poesía.. Sexta película dirigida por Cocteau, quien adapta su propia obra teatral Orfeo y prosigue -19 años después del mediometraje La sangre de un poeta (1930)- la trilogía donde retoma la mitología órfica para explorar las complejas relaciones entre el artista y sus creaciones, el placer y la agonía de esta condición, la realidad y la imaginación. El cineasta francés transpone libremente a la década de 1940 al personaje de Orfeo, un poeta que ha ganado fama y fortuna, quien desesperado en busca de la inspiración, sigue a una misteriosa Princesa en el recorrido del mundo de los vivos hacia la tierra de los difuntos. Habrán de transcurrir once años más para que el director concluya su trilogía -y su filmografía- con El testamento de Orfeo (1960).

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