martes, 15 de septiembre de 2009

Impostores


Un impostor con alma de Peter Pan
Un francés de 31 años que lleva 15 suplantando personalidades, detenido en un instituto cuando se hacía pasar por un huérfano español adolescente.
(El País) Francisco Hernández Fernández, un huérfano español de 15 años que llevaba un mes matriculado en un colegio de Pau (sur de Francia) ni era huérfano, ni tenía 15 años, ni se llamaba Francisco ni era español. Su auténtico nombre era Frédéric Bourdin, de 31 años, viejo conocido de las policías de una decena de países por suplantar personalidades ajenas, en especial de menores, según cuenta Le Figaro en su web. En términos psiquiátricos, un individuo con problemas de afecto que lleva 14 años intentando que el mundo le siga tratando como a un niño.
"Mi vida consiste en ser Peter Pan", ha confesado al diario Sud-Ouest Bourdin, quien fue detenido la pasado semana por la policía. En mayo de este año, usando su incuestionable poder de persuasión, el camaleón francés logró convencer a la dirección del instituto Jen Monnet para que lo admitieran como alumno. Su historia, la de un niño que había perdido a su padre y a su madre en un accidente de coche, sonó convincente. Pero no pudo engañar a uno de los vigilantes del centro, que había oído de sus andanzas en un programa de televisión y que lo denunció a la policía.
El resto del personal del instituto no sospechó nada en absoluto. El nuevo alumno parecía, efectivamente, un par de años mayor que el resto de los muchachos de su edad, pero los adolescentes que experimentan ritmos de crecimiento muy distintos. El resto lo pusieron la capacidad de Bourdin para disfrazarse —arte en el que es un verdadero experto, según Le Figaro—, las cremas depilatorias faciales y sus aptitudes de actor, que le permitían imitar perfectamente el modo de moverse de un joven de 15 años.
Con su arresto concluía el último capítulo de la aventura permanente en la que vive Bourdin para "sentirse como un niño entre otros niños, ser tratado como tal, ser amado, participar de un grupo e ir al colegio". Su última actuación se remontaba a noviembre de 2004, cuando se hizo pasar por un menor madrileño supuestamente maltratado por su padre. Interrogado por los Mossos d'Esquadra en la provincia de Girona, les contó una historia increíble sobre su madre muerta en los atentados del 11-M y un padre alcohólico y tremendamente agresivo desde que había quedado viudo. Fue internado en un centro de menores hasta que la acumulación de detalles inverosímiles hizo sospechar a la policía que, tras comprobar que ningún juzgado lo reclamaba, lo dejó en libertad.
Infancia difícil
Bourdin nació en el seno de una familia humilde de Nanterre (Francia). Su madre, embarazada a los 18 años por un hombre casado, lo dejó al cuidado de sus abuelos. Tras una infancia difícil y el paso por un correccional, se decidió a recorrer mundo. Ha vivido casi siempre como un vagabundo, alojándose en centros de menores o de beneficencia. Las policías de media Europa tienen su nombre, o alguno de sus más de 20 alias, en los archivos. Irlanda, Suiza, Bélgica, Gran Bretaña, Suiza y España han sido escenario de sus correrías.
Su actuación más sonada tuvo como escenario España. Corría el año 1997 y Bourdin se presentó en la embajada de los Estados Unidos en Madrid caracterizado como un chico de 17 años. Alegaba ser Nicholas Barclay, un menor estadounidense que se había volatilizado tras un partido de baloncesto en Texas tres años antes. Las diferencias entre el original y la copia (el chico reaparecido hablaba con acento francés y tenía los ojos marrones, mientras que Nicholas los tenía azules) eran evidentes. Pero tal era el afán de la familia Barclay por recuperar a su hijo que lo reconocieron sin la menor duda.
Poco después un periodista reveló el engaño. Pero hubo de recurrirse a la prueba de ADN para convencer a la desconsolada familia de que el joven que vivía con ellos desde hacía tres meses era un impostor. Aquella travesura le costó a Bourdin una condena de seis años de cárcel en Texas. Ahora se enfrenta de nuevo a los tribunales franceses por "posesión y utilización de falsa identidad". De momento, y hasta que comparezca el próximo 15 de septiembre ante un tribunal de Pau, el gran farsante ha quedado en libertad.

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